Gacetilla de Prensa

Un viaje de seis meses de Argentina hasta Alaska en un auto de 94 años de antigüedad se convierte en una travesía de 22 años alrededor del mundo en familia

Candelaria y Herman Zapp sin recursos suficientes, con un auto inapropiado de 1928 y formando una familia en viaje de 4 hijos por los cinco continentes, llegaron al obelisco, donde empezaron, después de 22 años de maravillosas  vivencias. Hoy pueden decir «Sueño cumplido»

PLAN salida enero 2000

Comienza una pareja desde Argentina

Vehículo Graham-Paige de 1928

Tiempo estimado de viaje 6 meses

Destino al partir: Solo hasta Alaska

Idea de recorrer 15 países 

Inician con bajo presupuesto, acampando mucho, sin conocimientos mecánicos y con un auto no en buenas condiciones.

Sólo tenían las GANAS de realizar su SUEÑO de viajar.

 

 

 

REGRESO febrero 2022

Regresa una familia de 6

Mismo auto agrandado

Regresan después de 22 años

Vuelven con 5 continentes recorridos 

Recorrieron 102 países 

Regresan con 3 libros publicados, habiendo dormido en 2000 hogares, aprendiendo mecánica y con el mismo auto pero en mejores condiciones.

Cumplieron su SUEÑO y comparten con todos que la humanidad es lo mas lindo que han encontrado en el Mundo.

En este tiempo donde el mundo se encerró involuntariamente, ahora llegan tiempos de salir, y de salir muy lejos. Aquí están los Zapp para mostrarnos que aunque el sueño de uno parezca imposible, se puede y, como ellos dicen: «¡No solo se puede, sino que se debe cumplir!».

 

Cómo lo financiaron, la escuela de sus hijos, sus mejores anécdotas, las peores… Todo eso y sus testimonios aquí.

 

Candelaria y Herman dejaron su casa recién construida en Argentina un 25 de enero del 2000. Su destino era el otro extremo del continente americano: ¡Alaska! Cuando se subieron al auto y arrancaron, pensaron que estaban empezando un viaje de seis meses… No tenían ni la menor idea de que estaban empezando uno de los viajes jamás realizados.

 

Tampoco pensaban realizarlo en auto, pero solo faltaban tres meses para empezar cuando Herman se encontró con un Graham-Paige de 1928. Todos auguraban un fracaso rotundo con dicho vehículo.

 

 La pareja tampoco imaginó tener que construir una canoa y bajar el Amazonas, tener 4 hijos, cruzar el océano Atlántico con el auto encima de un velero, volar en globo y cruzar el río Nilo, andar en submarino, dar la vuelta a Australia, convivir con tribus africanas, llegar a islas remotas del pacifico… Y todo habiendo empezado con solo 4.000 dólares.

 

No sabían que al cerrar las puertas de su casa estaban abriendo las puertas del mundo, un mundo que los invitaba a donde fueran. Sean tibetanos, musulmanes, filipinos, miles de familias los recibieron.

 

Tocaron el Everest, probaron balut, bailaron con los himba, subieron a la torre Eiffel, navegaron muchos mares, conocieron los cinco continentes, más de cien países… No, no sabían lo que empezaban. Ahora, ¿sabrán que están terminando? ¿O esto será solo otro principio?

 

El auto se rompía y la rotura se transformaba en una oportunidad de tener un nuevo amigo mecánico. Muchos de ellos repetían sin querer la misma frase: «Vos me tendrías que cobrar a mí por arreglarlo».

 

Cuando les agradecían a las familias que los recibían, estas sin querer respondían muchas veces lo mismo: «Nosotros somos los agradecidos».
Y cuando los ayudaban con algo, como podría ser un barco, el nacimiento de un bebé o tantas otras cosas, la gente volvía a repetir sin saber: «Gracias a ustedes, ahora soy parte de un sueño».
Visitaron las siete maravillas del mundo, pero ellos dicen que, por lejos, lo más maravilloso que conocieron es la humanidad.

 

 Su primer hijo nació en Estados Unidos, el segundo en Argentina, la tercera en Canadá y el cuarto en Australia. Tener hijos no fue un impedimento a seguir viajando, sino que fue, por el contrario, una razón para seguir viajando… “Tenemos la responsabilidad de mostrarles el maravilloso mundo en el que vivimos».

 

A estos niños nunca les podrán decir: “Cuidado con esa gente, con esa religión, con ese color o con ese país”, porque estuvieron con ellos, fueron recibidos y queridos por ellos.

 

CITA

 

Feria Internacional del Automóvil (Bruselas, 2018).

 

Palabras del presidente al momento de la inauguración de la feria:

 

“Los Zapp destruyen todos los miedos, prejuicios, barreras y fronteras que nos imponemos para no ir por un sueño. Cada paso lo dan con fe, con optimismo y con libertad. Son exactamente todo lo que quisiéramos ser: libres, aventureros, familia. Es imposible no enamorarse de ellos, no querer tenerlos aunque sea un ratito y contagiarnos de esas ganas de vivir la vida”.

 

DOS ANÉCDOTAS

 

El primer día de viaje es muy corto, solo logran hacer 55 kilómetros.

 

Los rayos de madera de las ruedas se aflojan y empiezan a hacer mucho ruido.

 

El hombre del taller les dice que él no es mecánico de ruedas de madera y les recomienda a unos herreros del pueblo. Tres hermanos bien viejitos enseguida empiezan a desarmar el auto y curiosos les preguntan a dónde estaban yendo.
—¡A cumplir nuestro sueño de llegar a Alaska!
—Entonces mira cómo hacemos, así aprendes para cuando te vuelva a suceder.
Al terminar el trabajo, Herman les pregunta cuánto les debe.
—No te vamos a cobrar —le responden.
—¿Por qué no?
—Porque nos dijiste que este es su sueño y nosotros queremos ser parte.
Los ángeles del camino comienzan a aparecer.
 

 

 

 

Anécdota África

 

¿Por qué siempre que se rompió el auto fue en el lugar adecuado, con la gente adecuada y en el momento adecuado? Pregunta que siempre se hacen tras una nueva avería arreglada. Pero una vez, porque siempre hay una excepción a la regla, el auto se rompió en el medio de la nada, en Sudáfrica, en una zona muy descampada, despoblada y árida. El auto dejó de funcionar en ese día de calor y sin tráfico.

 

A lo lejos, muy lejos se ve una casa y, cansado de esperar que alguien pase, Herman cruza el alambrado cortando camino hacia la casa.

 

Al llegar, un hombre mayor asustado lo recibe.
—Disculpe, ¿ve ese punto en el camino? Ese es mi auto, un auto antiguo con el que junto a mi familia estamos dando la vuelta al mundo y este ha dejado de andar. ¿Usted podría venir a ver qué le pasa?
El hombre, ahora sonriente, responde:
—Sí, claro, pero primero vamos a mi galpón.
Al abrirlo, Herman descubre que, una vez más, está en el lugar adecuado y con la persona adecuada, al ver una colección de más de 20 autos antiguos.

 

Cuando le preguntan a Candelaria cuál fue el momento más difícil del viaje, ella recuerda muchas fronteras, roturas del auto, el quedarse sin dinero, los partos, los intentos de robos, los momentos peligrosos en el Amazonas, cuando Herman sufrió la Malaria, entre muchos otros. Sin embargo, aun sumando todos estos momentos, no fueron tan difíciles como el primer día. El primer día de viaje, dejando todo lo conocido para embarcarse a lo desconocido, llevando consigo todos los miedos, dudas y hasta voces de muchos que decían que era imposible. Dejar la comodidad de una casa nueva, un buen trabajo, seguridad, todo por un sueño…

 

Y no solo fue difícil empezar, sino también subirse a ese auto tan viejo que aún no conocían ni sabían cuánto consumía… Y encima Herman sin nada de conocimientos de mecánica.
Fue, por lejos, el día más difícil. Como si fuera poco, el auto no avanzó mucho, ya tenía problemas en sus ruedas de madera, pero avanzó lo suficiente para no volver atrás. El día más difícil de sus vidas… Tenían que elegir entre los requisitos de la sociedad o ir por sus llamados. Sin dudas, ese primer paso fue el mejor paso dado en sus vidas.

 

El auto

 

El auto es el más inapropiado para un viaje y, a la vez, el más apropiado.
Hay quienes lo ven y solo ven problemas. Otros lo ven simple, con estilo, aventurero.
Herman lo vio y se enamoró. Nunca fue de autos, pero cuando un señor lo llevó a verlo porque necesitaba venderlo, Herman fue solo por curioso… Solo faltaban tres meses para irse con la mochila a Alaska.
Pero vaya a uno a saber por qué, Herman al verlo sintió que tenían que cambiar de idea y viajar en ese auto. Así fue que lo compró aunque no funcionaba, sin poder probarlo y en una grúa llegó a Cande.
—Cambio de planes, nos vamos en auto a Alaska —fueron las palabras de Herman.

 

Macondo Cambalache, como llaman a su fiel amigo, es un Graham-Paige fabricado en Detroit en 1928.
Aún lleva sus ruedas originales y su baúl de madera, su motor y su ruidosa bocina.
No tiene radio ni aire acondicionado, pero lo bueno es que su parabrisas se abre hacia adelante y se transforma en aire “acondisoplado”.
Al tener ya a su segundo hijo vieron que el auto les iba a quedar chico, ya que deseaban tener más. Entonces, ¡lo cortaron al medio! Y lo alargaron para poner otra fila de asientos. Como ellos dicen: «Uno no se tiene que adaptar a las cosas, sino que las cosas se tienen que adaptar a uno».
En su techo lleva una tienda donde los cuatro niños duermen. Papá y mamá duermen cómodos gracias a que los asientos se transforman en cama.
La cocina va en el baúl y, aunque la casa es chica, dicen que tienen un jardín gigante, el que aún no han terminado de conocer.

 

Los niños

 

Candelaria y Herman tenían dos sueños: viajar y formar una familia, y siempre la idea fue una familia numerosa.

 

El querer empezar a tener hijos los ayudó a iniciar el viaje para que al volver pudieran empezar a formar una familia, ya que viajar con niños lo veían imposible.
Estando ya en viaje, sintieron la necesidad de compartirlo con alguien más… Así, cumplieron dos sueños a la vez.

 

Pampa nació en Greensboro, Carolina del Norte. No contaban con los más de doce mil dólares necesarios para cubrir los gastos del parto, pero la magia de la gente del lugar, los profesionales del hospital que no cobraron, los clubes de autos organizando exposiciones para recaudar, las iglesias de distintas religiones que organizaron baby showers, y tantas otras cosas que sucedieron, hicieron que no solo se fueran con las cuentas pagas, sino con un montón de amigos que ahora son parte de la familia.

 

Tehue nació en Argentina, porque su abuela estaba enfermita y hubo que regresar al país. De hecho, ella hizo un inmenso esfuerzo para llegar a conocerlo y, a una semana de haber nacido, la abuela falleció.
Antes de cumplir los quince días de vida ya estaba viajando camino a Ushuaia.

 

Paloma, la princesa de la familia, es quien le da el toque tan femenino y especial que solo una niña puede dar. Si juega con los chicos con los autitos, ella empieza: “Este es el papá y esta es la mamá». Nació en Canadá, en la Isla de Vancouver, en una casa de partos a tan solo 7 minutos de haber llegado al lugar… ¡Ansiosa por salir a conocer el mundo!

 

Wallaby se sumó en Australia y ¡con solo 7 días de vida ya estaba empezando a darle la vuelta! Ahora dice que la quiere volver a dar…

 

Escuela 

 

¿Cómo es crecer y hacer escuela en viaje? Mejor forma de crecer y estudiar no existe. Si dicen que se aprende más en mil kilómetros que en mil libros… ¡Lo mucho que habrán aprendido!

 

Idiomas, costumbres, estilos de vida, comidas… Vivir las clases de historia dentro de la tumba de Tutankamón, aprender de ciencias sociales en India, de biología en el Parque Nacional Serengueti… Y mucho más. ¡Todo relacionado con el lugar! ¡Viéndolo, viviéndolo, saboreándolo!
¿Qué mejor regalo para un niño que el mundo entero? Ya no necesitan buscar un lugar en el mundo para vivir, porque, para ellos, el mundo es su lugar para vivir, sin sentirse extraños, sin sentirse diferentes. Nadie les puede hablar mal de un país, de una religión, de un color… Ellos estuvieron ahí, con ellos. Recibidos y cobijados por ellos.

 

La mamá maestra lee una pregunta de la clase de geografía del sistema de educación a distancia: —¿Dónde está la montaña más alta del mundo?
—Ahí —señala Pampa.
Es que la clase de hoy es en la base del Everest.

 

Financiación

 

Sin dudas, un viaje de estas proporciones en la extensión y el tiempo realizado tiene un costo muy alto. ¿Cómo se financian? «Si ves el viaje como un entero, es imposible económicamente realizarlo. Ahora, si lo ves en el día a día, en el kilómetro a kilómetro, ahí sí es posible”. Nos quedamos sin dinero en Ecuador, en el peor momento económico del país, sin nada de nada, ni para volver.
Entonces, tuve una excelente idea: Le dije a Candelaria: “Vos que pintaste tan lindos los cerámicos de la cocina, ¿por qué no pintas sobre papel? ¡Yo te los enmarco y los vendo!”.
Y así fue… Primero las pinturas, luego artesanías y ahora con “Atrapa tu Sueño”, una saga de cuatro libros gracias a la que al llegar a un pueblo buscamos a ese soñador que necesite un empuje y nos dé a cambio de un poco de gasolina. Así, pueblo a pueblo, hoy miramos hacia atrás y vemos más de 100 países recorridos.

 

¿Qué fue lo mejor que les pasó en el viaje? Justamente fue lo que más temíamos: quedarnos sin dinero.

 

¿Cómo? ¿Por qué? Porque nos acercó muchísimo a la gente. Antes íbamos pasando por los distintos lugares como turistas, sin interactuar, sacando fotos… Pero quedarnos sin dinero nos obligó a tener que ver qué hacer, cómo ser del lugar. Nos llevó a estar más abiertos, más permeables y por ello empezamos a recibir invitaciones a todo tipo de hogares y luego a andar a caballo, a hacer rafting, a volar y muchas más vivencias que cuando teníamos dinero.

 

 

Tiempos de COVID-19

 

La pandemia los sorprendió en pleno Carnaval de Río.
Los aislamientos obligatorios y las fronteras cerradas les cambiaron los planes de llegar a Buenos Aires en el 2020.
De viajar libremente por todo el mundo cuando y a donde quisieran, pasaban a estar confinados en Brasil. A escribir se pusieron y tres libros nacieron, más un auto que quedó totalmente nuevo, listo para otros veinte años de viaje.

 

 

 

FACTS

 

 

362.000 kilómetros recorridos.
102 países conocidos.
5 continentes visitados.
8 sets de neumáticos utilizados.
2 aperturas de motor realizadas.
Más de 2000 hogares los recibieron.
Más de 100.000 libros “Atrapa tu Sueño” vendidos.
Enfermedades: Herman contrajo malaria.
15 barcos como medio para cruzar mares y ciento de ferris.
Ningún litro de gasolina gastado. Más bien, todos fueron muy bien invertidos.
Incontables (y aún no suficientes) noches acampando frente al mar, lagos, ríos, islas, montañas y desiertos.

 

Lo más lindo del viaje: la gente.
Lo más feo del viaje: despedirse de la gente.
Lo más extraño: el mercado de camellos de Oromia, en Etiopía; ver las caravanas de camellos llegar desde muy lejos, cabras, bueyes, camiones multicolores, productos artesanales básicos y también celulares, televisores, personas vestidas en todas las formas y colores: con túnicas árabes; los musulmanes, los cristianos de blanco, los aborígenes con sus torsos desnudos… Nosotros, en este auto de 1928, completamos el paisaje de un set de filmación de Star Wars.
Lo más anecdótico: al llegar a Belén, queríamos pasar navidad en el pesebre, pero ya no había entradas. Conocimos a unas monjas argentinas que tenían un hogar para niños musulmanes con grandes discapacidades. Nos ofrecimos a ayudarlas como voluntarios. Entonces, nos dijeron que les habíamos caído del cielo, porque justo unos voluntarios no habían podido venir porque un ser querido estaba muy enfermo. Al no poder venir y ver que ocuparon sus lugares, les querían dar sus entradas reservadas para el pesebre en Navidad.
Y, causalmente, la primera misa que se ofició en el pesebre era en castellano.
Una cábala: darle una palmadita al coche antes de arrancarlo.

 

 

 

Están terminando el viaje… ¿Qué se siente? Primero vos, Candelaria, contame qué sentís.

 

Para mí, terminar el viaje significa felicidad mezclada con añoranza. Soy otra persona diferente de la que era cuando salí. Sé que tendré que adaptarme nuevamente a mi ambiente, el cual también extrañé mientras viajaba.
Cuando elegí el camino de viajar, tuve que dejar de lado otros caminos: la casa, la familia, los amigos, los cumpleaños… Ahora estoy retornando a ese camino después de 22 años.
Estoy feliz porque viví algo maravilloso, cumplí mis dos sueños: el de viajar y el de formar una familia. Ahora, llevo una fortuna dentro mío que me acompañará toda la vida. Y lo más lindo es que los sueños los cumplí rodeada de una increíble humanidad.
Otra etapa nueva comienza para mí, será linda también y tengo ganas de comenzarla.

 

 

Ahora tú, Herman, ¿cómo te sientes?

 

Me siento muy raro… Por un lado me siento pleno, feliz, lleno. No solo cumplí mi sueño, sino que tuve el honor de cumplirlo con la persona más maravillosa.
Vuelvo con un mundo dentro de mi corazón. Vuelvo lleno de abrazos, lleno de lágrimas de emoción, vuelvo con el alma rebalsando de historias, momentos, emociones. Tengo mi sueño cumplido, tengo a mi amor y al fruto de ese amor… ¿Qué más le puedo pedir a la vida?
Y a la vez, me siento muy raro… Creo que como cuando estaba por empezar este sueño. Me era muy difícil empezarlo, ahora me cuesta muchísimo terminarlo.

 

 Entonces, ¿el sueño se termina?
Llegando a Alaska aprendimos que cuando un sueño se termina, comienza otro sueño. 

 

 

 

Candelaria Zapp (51) Argentina
Herman Zapp (53) USA
Pampa Zapp (19) USA
Tehue Zapp (16) Argentina
Paloma Zapp (14) Canadá
Wallaby Zapp (12) Australia

 

 

 

Contacto: [email protected]

 

Para whatsApp +5491168550891

Para llamadas 1176486674

 En las redes nos encuentran como: Familia Zapp Family 

Recorrido de su viaje por el Mundo de 22 años

Video con tomas del viaje

Libros publicados por la Familia 

I. Atrapa tu Sueño

Viaje desde Argentina hasta Alaska

II. Atrapa tu Sueño con Ganas

Viaje por Australia – Nueva Zelanda – Corea y Japón

III. Atrapa tu Sueño de una Vez

Viaje por Filipinas – Isla de Borneo – Indonesia – Malasia – Singapur – Tailandia y Cambodia

IV. Atrapa tu Sueño sin Excusas

Viaje por Laos – China – Tíbet – Nepal e India

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